Kintsugi

Kintsugi

Para nadie es un misterio que amo la técnica de Kintsugi, y es que es  raro cuando se cae una parte de ti al suelo, los corazones que convierto en este arte, los dejo caer, no sé si en parte es sin querer, o es traumante, pero practicar el desapego a la piezas me hace sentir muy bien.

Cada vez que uno se parte por accidente o no, lo dejo estar y  pasado un tiempo, tomo la decisión de repararlo, transformándolo en un corazón más fuerte, lleno de hermosas cicatrices a lo que realmente era antes de aquél momento. Hace unos días partí uno en instagram, mi intención no era repararlo, todo lo contrario, no había conectado con él, pero muchos sufrieron al verme partirlo, así que decidí darle una segunda oportunidad con la técnica kintsugi. 

Esta práctica siempre me deja un nuevo aprendizaje. En este caso, lo que antes me frustraba solo con verlo se transformó por completo en una pieza que ahora veo con otros ojos. 

En la vida, a veces enfrentamos la difícil decisión de dejar ir algo que amamos, algo que se rompe o ya no parece encajar. En ese proceso de ruptura, encontramos la oportunidad de transformar, cambiar o modificar eso que nos hace ruido. Al igual que con mis corazones, a veces uno se rompe y deja un vacío, o no termina de encajar en el resultado que busco. Siempre intento y no descartarlo por completo antes de intentar esta técnica.

Kintsugi es la práctica japonesa de reparar la cerámica rota con oro, destacando las cicatrices en lugar de ocultarlas. Así, transformo la fractura en una hermosa línea dorada, honrando su historia y resaltando su belleza única en la imperfección. Porque en la vida, al igual que en el arte del kintsugi, nuestras cicatrices nos hacen mas fuertes.

 

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